miércoles, 9 de mayo de 2007

Un post de Bon fille me trajó a la cabeza (pero de dónde me lo trajo?) a Oliverio Girondo, su surrealismo, su poesía. Habiendo sido solo un casual lector suyo (de Girondo, no de frestón), busqué. Observé, recorrí, leí. Hay veces que pienso que cada uno se fabrica una interpretación a su gusto de la poesía, la que más le conviene. Hasta cierto punto creo que está bien, somos animales subjetivos, tenemos un YO más presente de lo que debería estar. Espero que vuestra elección, vuestra interpretación de la siguiente concatenación de eructos aromatizados sea tan bella como la mía, o como la de Oliverio.

¡AZOTADME!

¡Azotadme!
Aquí estoy,
¡azotadme!
Merezco que me azoten.
No lamí la rompiente,
la sombra de las vacas,
las espinas,
la lluvia;
con fervor,
durante años;
descalzo,
estremecido,
absorto,
iluminado.
No me postré ante el barro,
ante el misterio intacto
del polen,
de la cama,
del gusano,
del pasto;
por timidez,
por miedo,
por pudor,
por cansancio.
No adoré los pesebres,
las ventanas heridas,
los ojos de los burros,
los manzanos,
el alba;
sin restricción,
de hinojos,
entregado,
desnudo,
con los poros erectos,
con los brazos al viento,
delirante,
sombrío;
en comunión de espanto,
de humildad,
de ignorancia,
como hubiera deseado...
¡como hubiera deseado!

martes, 8 de mayo de 2007

La gente de mi trabajo me está terminando de hartar. En realidad, como ejercicio antropológico amateur tiene su gracia observar los dilemas de estas gentes, pero el ejercicio se agota en uno o dos meses. Aparentemente esto no da para más y no se cuanto aguantaré. Paso a detallar algunas de las discusiones que realmente me han dejado estupefacto:

A:-Yo tengo un horno que levanta 200 grados y las pizzas salen re bien.
B:-Papá!yo las hago más fácil, levanto el tubo, llamo a la pizzería y listo.
A:-pero no me vas a decir que son más ricas!
B:-Que no papá!! aguanten las de pizzería

.......

Ahora, ustedes no van a creer frases tan típicas de ellos como:

-El arroz es comida de putos (?????????????)
-A los putos hay que matarlos a todos.
(Luego de un rato largo en que estuve escuchando Jazz) -Cortala con esa porquería, poné música "denserio".


Dos cosas en particular, dos reacciones de dos de ellos no termino de comprender. La primera es la consternación de un compañero al enterarse que no la pongo todos los días...

-Papá. vos con 22 años si no cojés todos los días estás hecho mierda!!! Yo a tu edad cojía todos los días con minas distintas.

....

La segunda reacción que me ofusca, es que haya sido motivo de burla el hecho de que yo haya ido a la feria del libro... Juro por Dios que no entiendo la risa!!!!!

Ahora, no se piensen que no hay diálogos interesante. Los debates más profundos giran en torno a cual es la velocidad más alta que han alcanzado con sus peugeots 307´s por la autopista, o quién es el que baja más rápido porquerías de interné con el emule.
Yo se que son buenas personas, que en el fondo deben ser tolerantes, que no deben ser tan machistas, pero les aseguro que cansa, realmente uno se siente sapo de otro pozo.

Perdonen este post quejoso, sin calidad, tan verborrágico y que parece escupido. Pero me tenía que descargar.

Punto.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Le taux

En esta quietud
tantas veces te pensé como musa inspiradora
con solo mirarte quedaba imaginando
tu oscuridad,
[tu aroma]

Áspera y de contornos difusos
ahuecada y panzona
una-a-una
las palabras me servías

Y tu obsoleto fin
negación de tantos otros
me ponía en la pista
no se si correcta,
[pero pista al fin]

Y las bocas que han de posarse en ti
y beber con apuro tu jugo nocturno
se confunden y se miran durante el día
y se maldicen y se aman en los sueños
Ahora, escribo pájaros.

lunes, 30 de abril de 2007

Posar el tigre tiene algo de total encuentro, de alineación frente a un absoluto; el equilibrio depende de tan poco y lo pagamos a un precio tan alto, que los breves instantes que siguen al posado y que deciden de su perfección nos arrebatan como de nosotros mismos, arrasan con la tigredad y la humanidad en un solo movimiento inmóvil que es vértigo, pausa y arribo. No hay tigre, no hay familia, no hay posado. Imposible saber lo que hay: un temblor que no es de esta carne, un tiempo central, una columna de contacto. Y después salimos todos al patio cubierto, y nuestras tías traen la sopa como si algo cantara, como si fuéramos a un bautismo.

Julio Cortázar, Los posatigres, Historias de Cronopios y Famas

lunes, 23 de abril de 2007

Que ese día coincidiera con la fecha de mi nacimiento pero 22 años después, sinceramente me era indiferente. Casi que me-chu-pa-ba-un-hue-vo. Solo era una buena -más bien excelente- excusa para reunir a toda la gente que estimo (de una manera u otra) en un mismo punto espacio-temporal. Asi fue que empezaron a caer uno tras otro, con fervientes saludos, entre chorreantes sanguches de vacío y vino tinto del no tan bueno. Lo bueno fue que, una vez saciadas las ansias de carne (vacuna) por parte de las huestes, la noche fue cediendo y los grupitos fueron fusionandose, cuales tribus de hormigas en un recién acabado hormiguero. Asi, litros de cerveza de por medio, los de aqui entablaron tertulia con los de allá, y los del fondo brindaron con los de abajo. Irrumpió una guitarra, la cual a expensas de trillados y recontrabastardeados clásicos de ayer y hoy del rock nacional unió en fervorosos coros las disímiles voces. A esta altura de la noche, no se podía diferenciar quien había venido con quien. Y uno ... feliz, y si. Feliz por poder sentirse cómodo en un ambiente donde supuestamente uno es bien conocido. Supuestamente... bueno, que mierda, feliz de todas formas. De ahi en adelante, lo previsible, lo cómodo y hasta cierto punto reconfortante. Terminamos todos alegres y sacudiendo las cachas en un sucucho de la zona. Ahora, ustedes imaginense todo esto, pero encima habiendo recibido una mega-edición de Cien años de soledad descomunal, una que otra novela de Roberto Arlt y Juan José Saer y variados discos de Jazz. La sumatoria temporal y material de todo lo anteriormente mencionado no puede NO proporcionarle a uno un instante de felicidad. Después, de vuelta a la cruda realidad.

miércoles, 11 de abril de 2007

Hay veces en las que nos desilusionamos al enterarnos, casi a la pasada, que la obra de cierto autor no es infinita. Enseguida, nos azota la idea de que va a exisitir un punto en el cual nada nuevo tendrá dicho autor para brindarnos. Intentamos reconfortarnos argumentando que las posibles combinaciones y variaciones de la interpretación de las finitas y numerables obras crece a un número tan grande que es aproximación del infinito para pobres mortales como nosotros.
Es sabido que en cierto período posterior a los 40 años del pueblo judío en el desierto, habitó cerca de las costas mediterráneas un hombre que pretendía ser un artista con producción constante. Algunos lo llamaban Flamén, otros Dios, la gran mayoría simplemente "loco". El extraño ser afirmaba que cada uno de sus actos era una producción artística, la cual era brindada por él a sus condiscípulos. Lejos hoy en día de tal situación de carencia de un mercado artístico, de editoriales, precios, ventas y contrabando, sería casi irrisorio poder consolarnos (nosotros, pobres mortales!) con aspirar a presenciar cada instante de vida del artista, cada dejo involuntario (o voluntario) de arte, cada acción u omisión que perpleje nuetros ojos y nuestra alma tan sensible. Es por eso, y dada la circularidad del universo, que debo repetir lo que en el comienzo, nos desilusionamos y reconfortamos de inmediato con leer una y otra vez, de una y mil maneras (acostados o tristes, llorando o saltando la soga, pasado mañana o hace 7 años) los distintos libros de distintos autores. Gracias a Dios (o a Flamén) somos solo pobres y limitados mortales.